martes, 14 de febrero de 2017

Aquel día, aquel viaje, aquella experiencia

A partir de la acitividad de "El fuego en la memoria", que en este mismo blog puedes ver, los alumnos han realizado estas creaciones.

Entre rocas y mocos

Tenía tres años cuando fui a mi primer viaje, según me cuentan mis padres. No creo que me emocionase mucho; era muy pequeña.
Mi padre y mi madre prepararon la mochila. Era azul, con muchos bolsillos. En el más grande estaban las botellas de agua y muchos gusanitos, y en los bolsillos que quedaban, lo imprescindible.
Nos fuimos en coche. Cuando llegué vi muchas piedras. Sin pensar nada me monté en ellas. Estaba un poco resfriada y, mientras subía, se me caían los mocos, pero no podía limpiármelos porque tenía las manos ocupadas. Debía haberme sonado antes de subir. Aprendí que es mejor prevenir que curar.

Celia

Cuando fui a la playa

El día antes de ir a la playa, por la noche no podía dormir nada porque estaba muy nervioso. El día que fui a la playa, por la mañana comí un montón para tener fuerzas. Cuando estaba en la playa me fui con mis primos a jugar en el mar. Tenía mucha sed y mis primos me dijeron que fuera a beber agua, pero no les eché cuenta y como tenía cuatro años y era muy pequeño bebí  agua del mar. Estaba muy salado, así que tuve que ir a la sombrilla a beber agua. Como iba corriendo, me tropecé y me di con la sombrilla. La sombrilla se cayó para atrás y le dio a una mujer. Cuando bebí agua le pedí disculpas a la mujer, y mi padre me dijo que tuviera más cuidado para no caerme. Yo no le eché cuenta y salí corriendo, me enganché la pierna con un alga y me caí y me llené la boca de tierra. Me fui al mar y estuve por fin tranquilo jugando. Aprendí que debería echarle cuenta a los más grandes que yo.

Jacob

El viaje a Disneyland París

Eran las  siete la mañana, me despertaron de un profundo sueño y nos fuimos al aeropuerto de Sevilla y nos montamos por primera vez en un avión mi hermano y  yo. Cuando llegamos eran las siete y media de la tarde. Entonces fuimos a dar un paseo y a cenar. Cuando terminamos de cenar nos fuimos al hotel a dormir. Al día siguiente me desperté a las nueve de la mañana para insistirle a mi mamá que me disfrazara de princesa pero me dijo que me pusiera mis orejas de Minnie Mouse y después, es decir, por la tarde me disfrazaría de princesa. Fuimos al laberinto de Alicia en el país de las maravillas. Allí me encontré con Ángela y le dije que si se venía a montarse en el laberinto. Cuando entramos nos soltamos de la mano y nos perdimos. Entonces nos pusimos a gritar. Para encontrar a Ángela le dije que se quedara quieta y me indicase dónde estaba. Cuando la encontré estaba enredada en una liana de una flor piraña de mentira, entonces tiré de la liana y ella se cayó encima de mí. Después le dije que después de almorzar quedábamos en la parte del oeste. Allí Ángela y yo nos montamos en una montaña rusa, terminó y salí llorando pero Ángela salió riéndose. Después fuimos a la casa del terror y terminó y también salí llorando pero, como siempre, Ángela salió riéndose. Caí en la cuenta de que era mentira todo y que no hay que tener miedo porque además de que estaba feliz porque estaba con mi amiga, aprendí que es mejor aprovechar la amistad que tener que llorar.

Alba R.

Con mis primos

Con cinco años fui a Mijas con mis primos y mis primas. Yo, antes de salir, me peleé con mi prima porque yo en el coche quería ir al lado de la ventanilla. Pero en el hotel dejé de pelearme con ellos. Yo estaba orgulloso porque estaba disfrutando el viaje. Cuando llegué recuerdo que me tiré a la piscina, pero gracias a Dios no me pasó nada. Cuando fuimos a la playa yo estaba merendando al lado de la sombrilla y sin querer quité el palo. La sombrilla salió volando y le dio a una mujer que estaba en el mar. Cuando nos fuimos al hotel a comer yo me monté en el ascensor y me perdí por las plantas. Fui un poquito travieso pero me lo pasé muy bien. Aprendí que para ser feliz hay que ser un poquito malo.

Fran

Viaje a Almuñécar

Un día, no hace mucho, estaba con mi hermano y con mis padres, también venían unos amigos. Ese día nos íbamos a Almuñécar. Estaba muy contenta y, al mismo tiempo, nerviosa porque no sabía lo que me iba a encontrar. Llegamos a un hotel que era grandísimo, pero lo malo era que había muchas escaleras. Nos fuimos a comer a un restaurante y yo estaba emocionada. Al terminar de comer nos fuimos a la piscina y la niña que venía conmigo me dijo que no se quería meter. Estaba sentada al borde de la piscina y sin que se diese cuenta la tiré. Cuando pasó un rato me lo hizo ella a mí. Aprendí que no debo hacer a nadie lo que no quiera que me hagan mí.

Alba E.

Viaje a Galicia

Hace dos años fui a Galicia con mis hermanos, mis padres y mis amigos de Cañada de Rosal. Nos fuimos a las tantas de la noche hacia Galicia. Yo quería llegar a Sevilla despierto, pero como era muy de noche no sé si llegué. Yo creo que sí, aunque tenía muuuuuuuucho sueño.
Estaba muy nervioso, así que no dormí apenas. Amaneciendo paramos en una cafetería, que al lado tenía un parque. Mis amigas, mis hermanos y yo desayunamos muy deprisa para irnos a jugar. A mi amiga Ángela le entró hipo y nosotros nos empezamos a reír.
Luego llegamos a Galicia y nos perdimos. Entonces, llamamos a la encargada del hotel y al final llegamos porque nos guio.
Fue entonces cuando aprendí que, aunque no quiera dormir, mi cuerpo necesita descanso porque cuando llegamos al hotel iba directo a la cama; pero no podía porque tenía que ayudar con las maletas.

Javier

Mi primera carrera

Yo tenía seis años. Iba a participar en una carrera. Estaba nervioso. Fui con mis padres. La carrera comenzó e iba el cuarto pero me tiraron y quedé el décimo. Estaba enfadado y triste. No hablé durante un buen rato, pero me tranquilicé y vi a alguien que quedó el último y estaba feliz. En ese momento aprendí que da igual perder o ganar, que lo importante es participar.

Álvaro

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